29/12/2011
“Túnez. Un año después del comienzo de la primavera”, artículo de Alain Baron en la web de información política Al Encontre.

(CITO DE DICHO ARTÍCULO)

Cualquiera que hubiera afirmado el 1 de enero de 2011 que dos semanas más tarde Ben Alí habría huído del país se habría enfrentado, en el mejor de los casos, con la incredulidad general.

Entonces, el “milagro tunecino” era presentado por las instituciones financieras internacionales como el modelo económico a seguir. La derecha occidental y sus comparsas social-liberales (1) cerraban los ojos ante las detenciones y las torturas de un régimen en el que veían una “muralla contra el islamismo”, así como una ocasión de particpar en el saqueo del país.

(…)

Todo comenzó el 17 de diciembre de 2010, en Sidi-Bouzid, con el gesto desesperado de Mohamed Bouazizi que resume los sufrimientos de todo un pueblo: el de los jóvenes que no encuentran, como mucho , más que pequeños trabajos a pesar de la escolarización masiva, el de la arbitrariedad policial y mafiosa, el del paro y de la miseria que golpean particularmente a las regiones del interior, el resultante de la ruina de la agricultura de subsistencia como consecuencia de los acuerdos de libre cambio que especializan a Túnez en un número limitado de productos de exportación, etc.

Al contrario de lo que había pasado en 2008, en la lucha de la cuenca minera de Redeyef-Gafsa, las movilizaciones que sacuden Sidi-Bouzid se propagan rápidamente al conjunto del país. Se encuentran codo con codo todos los que quieren acabar con el régimen ya sean sindicalistas, parados, jóvenes, abogados, feministas, militantes de los derechos humanos, internautas, periodistas, etc.

En este contexto, la izquierda de la UGTT acaba por imponer a la dirección nacional corrupta de la central sindical dejar a las estructuras locales la libertad de convocar huelgas generales regionales. Las movilizaciones cambian entonces de escala: centenares de miles de personas salen a las calles de ciudades como Sfax, Tozeur, etc. Cuando esta oleada de huelgas alcanza la capital, el 14 de enero, el ejército decide finalmente abandonar a Ben Ali.

Contrariamente al cliché periodístico de una “revolución de jazmín”, habrán sido necesarios al menos 238 muertos y 1207 heridos para llegar a librarse del dictador.

Nota:

(1) El partido de Ben Alí siguió siendo la sección de la Internacional Socialista hasta el 17 de enero de 2011.

Fuente original: http://alencontre.org/moyenorient/tunisie/tunisie-un-an-apres-le-debut-du-printemps.html

Traducción: http://www.vientosur.info/articulosweb/noticia/index.php?x=4720