26/12/2011

“El callejón sin salida de la deuda pública”, artículo de Tomás Muñoz en el medio de comunicación alternativo Diagonal.

(CITO DE DICHO ARTÍCULO)

“Los nuevos recortes provocarán más recesión, que generará más paro y menos capacidad de compra, reducirá la recaudación de impuestos y aumentará el gasto en seguro de desempleo, el déficit y la deuda pública –y la prima de riesgo, que alcanza tasas de usura–, forzando más recortes y alimentando el círculo vicioso”, recalca Jorge Fonseca, catedrático de Economía Aplicada en la Complutense.

El origen de esta tendencia hay que buscarlo en el crash de Lehman Brothers. Las ayudas a la banca, que supuestamente amenazaba con colapsar, supusieron un desembolso por parte de las arcas públicas que en el caso del Estado español ascendió a cien mil millones. El Gobierno, sin embargo, no instauró impuestos para contrarrestar este gasto en su balance, sino que recurrió al endeudamiento.

Recuperando el impuesto sobre el patrimonio (tal como era antes de la supresión) se habrían recaudado 2.100 millones, eliminando la bajada de impuestos para los que ganan más de 120.000 euros al año, hasta 2.500 millones, y anulando la bajada del impuesto de sociedades a las empresas con facturación superior a 150 millones, que sólo son el 0,12%, se habrían recaudado cerca de 5.300 millones. Si a esto sumamos el monto total del fraude que llevan a cabo, según los técnicos de la Agencia Tributaria, las grandes fortunas (44.000 millones) y los 6.000 millones que hay parados en los juzgados pendientes de juicio por delitos fiscales, hablamos de 60.000millones.

La deuda pública constituye una de las posibilidades que tiene el Estado de obtener recursos financieros, materializada normalmente mediante emisiones de títulos de obligaciones de pago, que pueden vencer a corto plazo (menos de un año), a medio o a largo. Estas obligaciones que contrae el Estado son compradas principalmente por bancos o fondos de inversión.

En el Estado español, el coste estimado de los intereses sólo para 2011 es de un 2,6% del PIB, según Daniel Gómez-Olivé. Entre finales de agosto y el 7 de diciembre, el rendimiento de la deuda pública a largo plazo con calificación AAA de la zona del euro se incrementó diez puntos básicos, situándose en el 2,8 %, según el Banco de España.

El Estado vende en el mercado primario, pero el precio de esa deuda se establece en el mercado secundario, donde los inversores especulan libremente.

“Cuando se acerca una subasta, los inversores suelen poner en venta grandes cantidades de deuda, calientan el mercado, condicionan el precio que tienen que pagar los Estados, que así pagan más intereses”, señala Sol Sánchez.

Antes del inicio de la crisis, la deuda pública del Estado español apenas suponía el 36% del PIB. Sin embargo, hoy alcanza el 70% del PIB. “El coste del rescate a los bancos está siendo trasladado a la población, con la excusa del endeudamiento”, apunta Sol Sánchez, que explica que “se pagan los intereses de una deuda que ha servido para rescatar a la banca y cuyos objetivos están alejados de los intereses de los ciudadanos”.

Hay quien considera que estas ayudas a los bancos puede ser considerada como deuda ilegítima. “Es ilegítima porque no cumple para lo que ha sido concebida”, recalca Sol Sánchez. “Por ejemplo, el fondo para las adquisiciones de los activos financieros, que funciona desde 2008, se supone que compra activos para que la banca pueda proporcionar créditos a las familias, pero los créditos no llegan”. Hay que tener en cuenta que menos de la mitad de la deuda está en manos extranjeras, y que son los bancos e inversores españoles sus principales acreedores.

Los mismos bancos que han exigido al Gobierno que se endeude para convertir su deuda privada en nuestra deuda pública poseen el 55% del total de la misma. Esta conversión se ha realizado a través de mecanismos como la compra de activos tóxicos (en su mayoría procedentes de las operaciones fallidas de la burbuja inmobiliaria), avales, garantías, y ayudas públicas para salvar o reestructurar el sector financiero.

El dinero ha sido destinado a que el sector financiero privado se haya podido deshacer de los activos tóxicos de sus balances, pagar parte de sus deudas y reestructurarse obteniendo grandes beneficios. Las empresas que cotizan en el IBEX35 obtuvieron el año pasado beneficios superiores a 50.000millones de euros,más de tres veces la cifra de los recortes sociales aplicados ya por el Gobierno.

(FIN DE LA CITA)

Fuente: http://www.diagonalperiodico.net/El-callejon-sin-salida-de-la-deuda.html?utm_source=Newsletter+Diagonal&utm_campaign=2e56d0e42d-b3&utm_medium=email