14/12/2011

“Reflexiones ecosocialistas sobre capitalismo y crisis ecológica”, artículo Jorge Riechmann publicado en su blog.

(CITO DE DICHO ARTÍCULO)

(…) lo característico del capitalismo –como puso Marx de manifiesto en el libro primero de El capital– es la producción para la valorización del capital. La producción no se organiza en función de los valores de uso, sino de los valores de cambio. El que la circulación mercantil no sea posible sin que las mercancías tengan también valor de uso –esto es, sirvan para satisfacer necesidades humanas– es secundario desde el punto de vista del capitalista. Para él, lo principal es la propia circulación mercantil productora de un beneficio, y –como la aspiración de beneficio– esencialmente carente de término y medida. Esta última constatación no ha revelado su verdadera importancia sino en la era del “mundo lleno” y la crisis ecológica global. En efecto,

“La circulación del dinero como capital es (…) un fin en sí, pues la valorización del valor existe únicamente en el marco de este movimiento renovado sin cesar. El movimiento del capital, por ende, es carente de medida. (…) Nunca, pues, debe considerarse el valor de uso como fin directo del capitalista. Tampoco la ganancia aislada, sino el movimiento infatigable de la producción de ganancias.” [15]

Aquí aparece una diferencia radical. Mientras que la producción precapitalista o postcapitalista tiene límites intrínsecos en la satisfacción de las necesidades, la producción capitalista de mercancías para incrementar la ganancia no conoce límite alguno.

(…)

Numerosos filósofos, a lo largo de la historia del pensamiento, alabaron las virtudes del comercio como práctica pacificadora y civilizadora de las relaciones humanas. Para llegar a tales conclusiones se centraban en el intercambio de bienes equivalentes, donde cada una de las dos partes remediaba una carencia con el bien que recibía de la otra parte, y ambas anudaban así un vínculo social. Pero importa subrayar que los intercambios comerciales que no buscan satisfacer necesidades, sino amasar capital, no conducirán casi nunca a esa socialidad enriquecida. Aquí hay que recordar el clásico análisis de Marx al comienzo del libro primero del Capital: el trueque (intercambio de un bien por otro diferente) representa el método más simple y antiguo de intercambio (podemos simbolizarlo así: M-M*).

El uso del dinero como medio de intercambio supera las limitaciones del trueque, dando lugar a la producción simple de mercancías (“vender para comprar”): M-D-M*. Aquí la suma de dinero D es instrumental para lograr una mejora en la satisfacción que procuran los valores de uso [24] .

El cambio crítico ocurre con el siguiente paso histórico, que Marx llama circulación mercantil capitalista (“comprar para vender”): D-M-D*, donde D* representa una suma de dinero mayor que D. [25] Aquí el objetivo no es lograr mejor valor de uso, sino la expansión del valor monetario de cambio . “El dinero que con su movimiento se ajusta a ese último tipo de circulación se transforma en capital” (p. 180). Y comenta el economista Herman Daly:

“La desviación del enfoque del valor de uso al valor de cambio [que acontece con la circulación mercantil D-M-D*] es crucial. La acumulación de bienes y valores de uso es autolimitante. (…) [Pero] el valor de cambio de los bienes en general, abstraído en forma de dinero, se torna el centro de la acumulación. No hay nada que limite el valor de cambio abstracto que se puede tener.

A diferencia de los valores de uso concretos, que se arruinan o se deterioran cuando se acaparan (debido a la entropía), el valor de cambio abstracto se puede acumular indefinidamente sin costes de deterioro o de almacenamiento. De hecho, el valor de intercambio abstracto crece por sí mismo, dando intereses, y luego intereses sobre los intereses. Marx, y Aristóteles antes que él, señalaron el peligro de este fetichismo del dinero. (…) En nuestra época este proceso histórico de abstraerse cada vez más del valor de uso ha sido llevado quizás al límite en la así llamada ‘economía de papel’ [o de apuntes electrónicos, más bien: J.R.], que puede ser simbolizada como D-D*, la conversión directa de dinero en más dinero sin referencia a los bienes ni siquiera como un paso intermedio.” [26]

En los mercados capitalistas se produce, vende e invierte con el objetivo de maximizar los beneficios, y la rueda de la acumulación de capital no cesa de girar. En una economía ecosocialista se perseguiría, por el contrario, el equilibrio: habría que pensar en algo así como una economía de subsistencia modernizada, con producción industrial pero sin crecimiento constante de la misma.

“La alternativa a una economía de crecimiento estriba de hecho en una economía de subsistencia, es decir, una economía en la que la gente produce para satisfacer necesidades estables y no para acumular riqueza. En sociedades tribales, campesinas, antiguas y medievales, así como en muchas comunas de hoy en día, se producen artículos no para venderlos con el fin de beneficiarse, de acumular dinero con el tiempo. (véase la discusión de Polanyi en La Gran Transfortmación, 1944). Se producen para intercambiarlos por otros artículos necesarios de igual ‘ valor’. Los días de mercado nos permiten a todos adquirir las cosas que necesitamos, a cambio de una aportación a la satisfacción de las necesidades de los otros. Nadie intenta sacar beneficios del intercambio, todo el mundo intenta sólo intercambiar artículos de un cierto ‘valor’ por otros del mismo ‘valor’ (medido habitualmente en el tiempo de trabajo necesario para producirlos). La gente no va al mercado a hacerse rica (…).” [27]
[15] Karl Marx: El capital, libro primero, vol. 1. Siglo XXI, Madrid 1984, p. 186-187.

[24] Cf. Karl Marx, vol. I de El Capital, ed. de Pedro Scaron, Siglo XXI, Madrid 1984, p. 127-139

[25] Karl Marx, capítulo 4 del vol. I de El Capital (ed. de Pedro Scaron, Siglo XXI, Madrid 1984, p. 179 y ss..

[26] Herman Daly, “Dinero, deuda y riqueza virtual”, Ecología Política 9, Barcelona 1995, p. 53.

[27] Ted Trainer, “¿Entienden bien sus defensores las implicaciones políticas radicales de una economía de crecimiento cero?”, publicado en sin permiso (www.sinpermiso.info) y antes de ello en real-world economics review el 6 de septiembre de 2011.

(FIN DE LA CITA)

Fuente: http://tratarde.wordpress.com/2011/12/14/reflexiones-ecosocialistas-sobre-capitalismo-y-crisis-ecologica/

(Jorge Riechmann es profesor de Filosofía de la Universidad Autónoma de Madrid)