24/11/2011

“El infierno se llama ‘Euro’ “, artículo de Carlos Escudé en la revista argentina de información El Guardián.

(CITO DE DICHO ARTÍCULO)

(…) Europa (…), imperfectamente integrada, se retuerce en el infierno que el ingenio alemán le supo conseguir: el euro, que como dijimos antes, integró las monedas de la Eurozona sin integrar sus electorados ni sus políticas fiscales.

Por cierto, mientras por un lado la pertenencia a la Unión Europea impone el libre comercio entre sus miembros, por el otro las normas de la Eurozona ponen la política monetaria bajo el control de un Banco Central Europeo que en los hechos está al servicio de la economía más competitiva, que es la que genera la mayor parte del dinero que el banco presta: la alemana. Así, la Eurozona se convirtió en un mercado cautivo para ese país.

Observe, amigo lector, que para los países más débiles el entrampamiento es doble: la UE, con su mercado común, prohíbe por tratado que se interpongan barreras al comercio en su seno, a la vez que los miembros menos competitivos de la Eurozona no pueden devaluar su moneda para impulsar sus propias exportaciones.

Para colmo, lloviendo sobre mojado, los alemanes redujeron sus propios salarios, aumentando la competitividad de su producción, que se impone triunfalmente sin devaluar el euro. Los teutones fueron acusados de “dumping salarial” hasta por los franceses, que entre susurros alegan que es un escándalo que Alemania no tenga salarios mínimos.

Por cierto, en un estudio de mayo de 2010, titulado “El euro quema”, Michael Schlecht, un diputado y economista alemán de izquierda, acudió a estadísticas oficiales (Eurostat) para demostrar que, entre 2000 y 2009, los costos laborales alemanes aumentaron apenas un 7%, contra un 21% en Francia, 29% en Portugal e Irlanda, 30% en España, 32% en Italia, y 34% en Grecia.

Gracias a estos costos más bajos, y también al mayor valor agregado de sus exportaciones, que tienen escasa competencia, el superávit comercial acumulado por Alemania en el período fue muy importante, mientras que los déficits de la mayor parte de los otros países, Francia incluida, fueron substanciales. A su vez, las deudas así generadas se financiaron con capital alemán. Según el Telegraph de Londres del 23 de mayo de 2010, “si Gran Bretaña no hubiera podido crearse a sí misma un espacio de respiración, devaluando la libra, su situación podría haber sido más grave que la de Grecia. No sorprende que nadie en Gran Bretaña esté pensando en unirse al euro”. Pero ni Italia, ni España, ni Francia, ni ningún miembro de la Eurozona, puede devaluar como lo hicieron los ingleses: son vasallos de un Banco Central Europeo dominado por los alemanes.

Acudiendo a un ejemplo didáctico, el euro está sobrevaluado para las aceitunas griegas, pero no para maquinarias alemanas. Es así que, sin poder devaluar, los países débiles de la Eurozona no tienen manera de compensar, con exportaciones propias, su demanda de productos alemanes. Alemania engorda exportando y financiando, mientras la periferia de Europa se aproxima a un abismo de espantosas resonancias para todos, ¡incluso Alemania! Es una bonita lección psicológica y moral acerca de las consecuencias de la codicia humana.

(…) Está comprobado que no se puede crear un “Estados Unidos de Europa”. Los pueblos, que son nacionalistas, no quieren un supraestado. Además, la acreedora Alemania no estaría de acuerdo en darle el mismo valor al voto de un ciudadano griego que al voto de un alemán, ya que entonces Alemania democráticamente perdería sus ventajas y vería licuadas sus acreencias europeas. ¿Cuál, entonces, es la solución?

(FIN DE LA CITA)

Fuente:

http://elguardian.com.ar/nota/revista/254/el-infierno-se-llama-euro

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(Carlos Escudé (Buenos Aires, 1948) es un intelectual argentino formado en la Universidad de Yale. Político y escritor, durante los 1990s fue asesor especial del Ministro de Relaciones Exteriores Guido di Tella respecto de la estrategia de política extranjera frente a las potencias de Occidente. El Doctor Escudé es actualmente Investigador Principal del CONICET y Director del Centro de Estudios Internacionales y de Educación para la Globalización (CEIEG), que funciona dentro de la Universidad del CEMA. Anteriormente se desempeñó como docente en las Universidades de Belgrano, Torcuato di Tella y en el Instituto del Servicio Exterior de la Nación.) Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Carlos_Escud%C3%A9