07/12/2011

“Cuando el capitalismo sufre hay que sacrificar la democracia”, artículo de Alberto Rabilotta publicando en ALAI (Agencia Latinoamericana de Información)

(CITO)

Tanto Lucas Papademos como Mario Monti, que la Troika (Comisión Europea, FMI y Banco Central Europeo) nombró primeros ministros de Grecia e Italia, respectivamente, además de ser banqueros y en un momento u otro hombres de G&S, son miembros activos de la Comisión Trilateral (CT) (2), que tanta importancia tuvo en las décadas de los 70 y 80, y que sigue tan activa e influyente como siempre pero que desde entonces “vuela por debajo de la zona del radar” del escrutinio periodístico.

(…) (existe un) informe de la CT de 1975 titulado “La Crisis de la Democracia”, elaborado por el sociólogo francés Michel Crozier, el politólogo estadounidense Samuel Huntington y el sociólogo nipón Joji Watanuki (3).

(…) el informe es de gran actualidad porque designa, desde el punto de vista de los intereses de las transnacionales y el gran capital que se lanzaba a universalizar la liberalización comercial y financiera, el neoliberalismo, las amenazas intrínsecas a la democracia, que no son otras que las provenientes de quienes quieren que la democracia sea real, no ficticia. Y muchos, quien sabe la mayoría de ciudadanos, en particular los jóvenes que quieren un futuro, se reconocerán entre quienes forman parte de esa amenaza intrínseca.

(…) el informe mencionado expresa que “finalmente, y quizás esto sea lo más serio, hay desafíos intrínsecos a la viabilidad de los gobiernos democráticos que surgen directamente del funcionamiento de la democracia () Más democrático el sistema, mayor es la posibilidad de que sea puesto en peligro por las amenazas intrínsecas () Hay profundas razones para el pesimismo si las amenazas a la democracia surgen ineluctablemente desde el inherente funcionamiento del proceso democrático en sí mismo. Aun, en los años recientes, las operaciones del proceso democrático parecen en efecto haber generado un quiebre de los medios tradicionales de control social, una deslegitimación de la política y de otras formas de autoridad, y una sobrecarga de demandas sobre los gobiernos, que exceden su capacidad de responder”.

En ese informe y refiriéndose a cómo “restaurar el balance entre la vitalidad y la gobernabilidad en el sistema democrático”, podemos leer que “una vez Al Smith subrayó que ‘la única cura para los males de la democracia es más democracia’. Nuestro análisis sugiere que aplicar tal cura en este momento sería como echar combustible a las llamas. En realidad, algunos de los problemas actuales de la gobernabilidad en Estados Unidos derivan de un exceso de democracia”. Y la CT continúa apuntando que la democracia “es sólo una de las maneras de constituir la autoridad, y no es necesariamente una que pueda ser aplicable universalmente. En muchas situaciones hay reclamo de pericia, de jerarquía, experiencia, y hasta las reivindicaciones de que la democracia es una vía para constituir autoridad podría ser anulada por talentos especiales” (página 113).

Fácil entender lo que está sucediendo en la Zona Euro, y porque dos miembros activos de la CT -Papademos y Monti- están donde se encuentran, si recordamos que ese informe de la CT, al analizar las “vulnerabilidades” de la democracia por una mayor participación social de individuos muy educados y móviles que denuncian la creciente desigualdad, el desempleo y la eliminación de las conquistas sociales y económicas, expresaba que “hay () potencialmente límites deseables a la indefinida extensión de la democracia política” (página 115).

En fin, en esta época de dominación de los mercados la democracia no tiene remedio: “El espíritu democrático es igualitarista, individualista, populista, e impaciente con las distinciones de clase y rango. La extensión de este espíritu debilita las amenazas tradicionales a la democracia que plantean grupos como la aristocracia, la iglesia y los militares. Pero al mismo tiempo un penetrante espíritu de democracia tal vez plantee una amenaza intrínseca y mine todas las formas de asociación, debilite los lazos sociales que mantienen unidas a las familias, las empresas y la comunidad. Cada organización social requiere, en alguna medida, desigualdades en autoridad y distinciones en las funciones” (página 162)

Lo que estamos viendo en la UE, en Estados Unidos y otros países del capitalismo avanzado, es el restablecimiento de la autoridad del capital sobre la sociedad. Para el capitalismo en su forma actual la democracia es un estorbo, una amenaza intrínseca.

2.- Ver la lista de miembros de la Comisión Trilateral en http://www.trilateral.org/go.cfm?do=Page.View&pid=6

3.- El informe (TFR 8 – The Crisis of Democracy) está disponible en: http://www.trilateral.org/go.cfm?do=file.showdirectory&list=Triangle-Papers ; Para situar los objetivos de la creación de la Comisión Trilateral vale la pena remitirse al llamado “Powell Manifesto” de 1971: http://reclaimdemocracy.org/corporate_accountability/powell_memo_lewis.html ; Y al análisis de Noam Chomsky “La Administración Carter: Mitos y Realidades”: http://www.chomsky.info/books/priorities01.htm

(FIN DE LA CITA)

Fuente: http://www.alainet.org/active/51390&lang=es

(Alberto Rabilotta es periodista y reside en Francia)