06/12/2011

“Afganistán, hasta 2024”, artículo de Rafael Poch en La Vanguardia

(CITO DE DICHO ARTÍCULO)

Occidente amplía trece años más su ayuda, mientras su costosa presencia militar sobrevivirá con creces a la anunciada “retirada total” de 2014

(…) Occidente se comprometió a mantener “hasta el 2024” la ayuda a su régimen amigo en el martirizado país. A cambio de reformas, derechos humanos y paz.

(…) La “retirada militar total” en 2014, no será tal, señalan los observadores. Como en Irak, decenas de miles de soldados se quedarán allá en bases permanentes, cerca de China y entre el petróleo iraní y del Caspio. La tropa que se mantenga, será sólo para “apoyar a las fuerzas militares afganas”, explica un portavoz del Bundeswehr, pero en Irán, país que tiene también mucho petróleo, y muchos números en la rifa para una nueva aventura occidental, ayer se protestaba por esta retirada que no será.

Respecto a las fuerzas militares afganas, son un ejército de 350.000 hombres que hoy se lleva la mitad del presupuesto nacional, el 90% del cual lo financian los extranjeros.

La ayuda financiera “hasta el 2024” no incluye cifra concreta. El Presidente Hamid Karzay habla de 5000 millones de dólares anuales. Una minucia al lado de los 100.000 millones de dólares que el ejército extranjero, la ISAF, se gasta allá anualmente, según explicó el ministro afgano de finanzas, Omar Zajilwal, en los pasillos de la conferencia. En el Pentágono y en la OTAN no hay crisis económica.

(…) Pakistán es el destinatario principal de la “guerra de los drones”, la acción de los aviones no tripulados que ha matado a 1400 personas entre 2003 y 2010, de ellas 66 entre enero y septiembre, según el Conflict Monitoring Center de Islamabad. Los “progresos” mencionados por Karzay los glosa la ONU en sus informes de país y son estremecedores.

Como resultado acumulado de esta guerra de los treinta años, 9 millones de afganos (36% de la población) viven en pobreza absoluta, otro 37% al límite de la subsistencia. Sólo el 23% tiene acceso a agua potable y sólo un 24% de los afganos de más de 15 años saben leer y escribir. La segunda mayor tasa de mortalidad maternal y la primera de mortalidad infantil del mundo, son afganas. La pregunta es dónde van los 35.000 millones que los amigos occidentales se han gastado en el país entre 2002 y 2009.

Gran parte va al gobierno, una asociación de señores de la guerra, jefes de tropa y narcotraficantes que gobierna sobre el 90% de la producción mundial de opio, algo compatible con la presencia de los más de 100.000 hijos de San Luís de EE.UU y la OTAN.

El precio humano está siendo considerable: casi 3000 soldados extranjeros muertos y ausencia de cifras exactas para los civiles, seguramente más de 10.000. La cifra acumulada de los treinta años, de muertos y refugiados se cuenta en millones.

El panorama político-militar revela que en diez años no se ha avanzado. La agenda actual de Estados Unidos es negociar con los talibán, algo que se podría haber hecho mucho mejor en 2001, pero uno de los intermediarios en esa negociación, el ex presidente Burhanuddin Rabbani, fue asesinado en septiembre. Diez años después del inicio de la tercera etapa de la guerra, hay setenta atentados e incidentes violentos al día. Como gran argumento quedan las mujeres y sus derechos.

(…) El 57% de las bodas que se realizan en el país son con esposas menores de 16 años. Las mujeres no pueden salir de casa para ir al trabajo o al hospital.

Fuente: http://www.lavanguardia.com/internacional/20111206/54239885850/afganistan-hasta-2024.html

+++

04/12/2011

“Afganistán: ¿ocupación con beneficio económico?”, artículo de Hedelberto López Blanch en medio digital español Diario Universal.

(CITO DE DICHO ARTÍCULO)

La permanencia de las tropas norteamericanas en Afganistán, les ha costado a los contribuyentes estadounidenses alrededor de 1,25 billones de dólares. Miles de soldados de la OTAN (incluyendo a estadounidenses) han perecido o resultaron heridos de gravedad en los constantes combates y atentados.

Pero el que más ha sufrido es el pueblo afgano. De sus 30 millones de habitantes, 10 millones están desocupados; el 85 % son analfabetos; la carencia de agua potable y alcantarillado es casi total en el amplio territorio; el 55 % de los niños padecen malnutrición y a diario mueren 600 infantes por enfermedades evitables.

Aunque no hay cifras exactas, se estima que más de 100 000 civiles han muerto por la metralla de la OTAN. El informe Tendencias Globales 2010 de la Asociación de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) señaló que “tres de cada diez refugiados en el mundo son de Afganistán, con el 96 % de ellos ubicados en Pakistán y la República Islámica de Irán”.

Las promesas de reconstruir el país después de la invasión han quedado solo en los discursos de sus ocupantes. Un pequeño hospital que se levantó en Kabul se encuentra sin techo, con las cañerías de agua tupidas y atención asistencial ínfima.

Sin embargo, el dinero sigue fluyendo para tratar de mantener la presencia extranjera y una gran parte se gasta en los miles de empleados occidentales (tanto militares, civiles y contratistas-mercenarios) cuyos sueldos son 200 veces superiores a los de cualquier trabajador nacional.

La otra millonada esta dirigida a la militarización del Estado para tratar de mantener el control del país cuando Estados Unidos y la OTAN disminuyan sus tropas. El Washington Post informó que “la coalición liderada por Estados Unidos ya entregó en 2010, 22 000 vehículos, entre ellos 514 nuevos todoterrenos, carros blindados, 44 aviones y helicópteros, 40 000 armas y decenas de miles de radios y otras piezas de equipos de comunicaciones” a un costo de 2 700 millones de dólares.

Las plantaciones de amapolas, para producir opio se han extendido por el territorio. El 25 % del PIB –unos 2 500 millones de dólares- del gobierno precedido por Hamid Karzai, corresponde a la producción de droga. El narco estado afgano (numerosos informes destacan el control y la participación de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en el negocio) abasteció en 2009, el 92 % el opio y la heroína al mundo -– el 85 % al mercado europeo y 35 % del estadounidense.

El gobierno norteamericano, por encima de estos gastos, vicisitudes, bajas mortales y problemas internacionales que se le han creado por esas invasiones, mira con garras de Águila las perspectivas geopolíticas y económicas millonarias que a la larga puede obtener en el país asiático.

En cuanto a la geopolítica, si logra pacificar el país, podría romper el control que Rusia mantiene sobre el transporte petrolero; debilitar a ese país en la región y disminuir la influencia que ostenta sobre Asia Central; impedir la reunificación euroasiática bajo Moscú.

Asimismo, limitar la influencia económica, política y cultural de Irán y China en la zona; rodear militarmente a Irán y establecer bases cercanas a la frontera con China.

En el orden económico, un reciente informe del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) sobre la prospección desarrollada en los dos últimos años en 24 zonas afganas, resulta impresionante.

El diario The New York Times y la televisión Rusia Today, al citar fuentes de USGS, indicaron que el yacimiento de Zarkashan, en la provincia de Gazni, contiene cobre y oro por valor de 30 000 millones de dólares, además de los depósitos de zinc, aluminio, azufre y wolframio.

(FIN DE LA CITA)

Fuente: http://www.diariouniversal.net/2011/12/04/afganistan-%C2%BFocupacion-con-beneficio-economico/

 

(Hedelberto López Blanch. Nació en La Habana en 1947. Graduado de contador (1967) y Licenciado en Periodismo (1972). Ha reportado numerosos eventos internacionales celebrados en Cuba, Angola, Zambia, Mozambique, Libia, Tanzania, Qatar, Zimbabwe, Sudáfrica, Alemania y Rusia. Fue corresponsal permanente de Juventud Rebelde en Nicaragua y asesor de redacción del diario Barricada en esa nación centroamericana entre 1985 y 1987. Ha obtenido varios premios de periodismo.)