Fuente de la fotografía: http://www.elviejotopo.com/web/revistas.php?numRevista=287  http://www.rebelion.org/docs/140617.pdf

“La interpretación neoliberal de EEUU que aparece en los medios españoles:  el caso del corresponsal de El País en Washington”, artículo de Vicenç Navarro.

(CITO)

(…) algunos términos de análisis que se usan en Europa para definir la estructura de clases como burguesía, pequeña burguesía, clase media y clase trabajadora no se utilizan en el análisis de la estructura social estadounidense. En su lugar se utiliza el término Corporate Class para definir la burguesía financiera y la industrial, incluyendo los propietarios y gerentes de las grandes empresas financieras y de las transnacionales estadounidenses. Y en lugar de clase trabajadora –término que raramente se utiliza– se usa el término clases medias. Clases medias en EEUU quiere decir sobre todo clase trabajadora.

(…)

En cuanto a la supuesta ejemplaridad de la democracia estadounidense, basta referirse a unos datos que muestran que la mayoría de la población estadounidense no comparte tal idealización de tal sistema democrático. Uno de los mejores indicado res es la enorme abstención. En las elecciones locales y estatales la gran mayoría del electorado, es decir, de aquellos que podrían votar, no votan. Sólo un promedio del 30% de la población vota. Y un tanto semejante ocurre en las votaciones al Congreso de EEUU, donde sólo un 46% de la población vota, excepto durante las elecciones presidenciales, en cuyo caso, la participación es algo mayor, un 54 o 56%. Pocos países democráticos tienen un porcentaje tan elevado de abstencionistas en su electorado.

¿A qué se debe la abstención electoral?

La respuesta que suele dar el establishment estadounidense (es decir, la estructura de poder de aquel país) es que la gente no vota porque está satisfecha y no quiere cambios. Puesto que en EEUU existe una relación directa entre nivel de renta y participación en el proceso electoral, parecería –según tal explicación– que la gente de menor renta, que es la que participa menos, sería –según tal tesis– la más satisfecha con el proceso electoral y que desearía menos cambios. Esta hipótesis es difícilmente sostenible.

La causa real de la enorme alienación de la ciudadanía es la privatización del proceso electoral, en el que no hay límites a la cantidad de dinero que un candidato pueda recibir, protegiéndose al donante con el anonimato. Esta situación se expandió incluso más con la decisión de la Corte Suprema en 2009, que definió a las empresas de negocios como entidades cuya personalidad jurídica era equivalente a la de los ciudadanos, y como tales podían también donar la cantidad que desearan como parte de su derecho de libre expresión, sin que tuvieran que declarar la naturaleza de su aportación. La enorme mayoría de fondos que los candidatos reciben vienen de los componentes de la Corporate Class, incluyendo Wall Street, el centro del capital financiero, que contribuyó también en gran manera a la campaña del candidato, después presidente, Obama. El receptor de tales fondos los utiliza para comprar el tiempo que desee en los medios de difusión, los cuales no están regulados y pueden vender tanto espacio como el candidato desee y pueda comprar. Otros gastos incluyen la infraestructura de la campaña, sistemas de encuestas, y un largo etcétera. Este dinero puede ir al propio candidato o a grupos asociados a su candidatura. En la gran mayoría de casos, el candidato que consigue más dinero tiene mayor proyección mediática y más posibilidades de ganar las elecciones. Según el centro de estudios electorales Public Citizen, en las elecciones últimas de 2010 al Congreso de EEUU el 87% de los representantes elegidos habrían sido los que habían obtenido más dinero en su campaña. La gran mayoría de este dinero procedía de la Corporate Class.

(…)

En la última encuesta de opinión popular sobre el sistema político, el 85% de la población (es decir, la gran mayoría de la ciudadanía) no considera que el Congreso (Cámara baja y Senado) represente sus intereses. Y a la pregunta, “¿a qué intereses responde el Congreso?”, el 82% contesta que la Corporate Class.

(FIN DE LA CITA)

Fuente: Web de Vinceç Navarro

http://www.vnavarro.org/wp-content/uploads/2011/10/la-interpretacian-neoliberal-de-eeuu-del-corresponsal-de-el-paas-en-washington-vdef.pdf

(Vicenç Navarro, Catedrático de Políticas Públicas, Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Public Policy,  The Johns Hopkins University)